Elegir unas gafas progresivas es una decisión importante. Sin embargo, muchas personas tienen una primera experiencia negativa no porque las lentes progresivas no funcionen, sino porque se cometieron errores en el proceso de elección. En Óptica Laza, vemos a menudo pacientes que llegan descontentos con sus progresivos anteriores y descubren que el problema no era la lente, sino cómo se eligió.
En este artículo te contamos los errores más comunes al elegir gafas progresivas y, lo más importante, cómo evitarlos para disfrutar de una visión cómoda y natural desde el primer día.
¿Por qué algunas personas no se adaptan a las gafas progresivas?
Uno de los mitos más extendidos es pensar que “las gafas progresivas no son para todo el mundo”. La realidad es que la gran mayoría de usuarios se adapta perfectamente cuando las lentes están bien seleccionadas y ajustadas.
Los problemas suelen aparecer cuando no se tienen en cuenta factores clave como el estilo de vida, el tipo de lente o el ajuste personalizado.
Los errores más frecuentes al elegir gafas progresivas
1. Elegir las gafas solo por el precio
Este es uno de los errores más habituales. No todas las lentes progresivas son iguales: existen diferentes tecnologías, diseños y niveles de personalización.
Optar por la opción más básica puede provocar:
- Campos visuales reducidos
- Mayor distorsión lateral
- Adaptación más lenta
Cómo evitarlo: deja que el óptico te explique qué tipo de progresivo se adapta mejor a tu uso diario (lectura, ordenador, conducción, etc.).
2. No tener en cuenta tu estilo de vida
No es lo mismo pasar el día leyendo, trabajando frente al ordenador o conduciendo. Elegir progresivos sin analizar tus hábitos visuales es un error frecuente.
Cómo evitarlo: en Óptica Laza realizamos un estudio visual personalizado teniendo en cuenta tu rutina diaria para recomendarte las lentes progresivas más adecuadas.
3. Escoger una montura inadecuada
La montura influye directamente en el rendimiento de las gafas progresivas. Monturas demasiado pequeñas o mal ajustadas pueden limitar el campo de visión y provocar incomodidad.
Cómo evitarlo: elige una montura con la altura suficiente y que se adapte correctamente a tu rostro. El asesoramiento profesional es clave en este punto.
4. No realizar un centrado preciso de las lentes
El centrado es uno de los aspectos más importantes y, a la vez, más desconocidos. Un mal centrado puede provocar visión borrosa, mareos o dolores de cabeza, incluso con lentes de alta calidad.
Cómo evitarlo: asegúrate de que el centro óptico realice mediciones personalizadas y precisas, algo imprescindible en progresivos.
5. Pensar que la adaptación debe ser inmediata
Aunque muchas personas se adaptan rápidamente, otras necesitan unos días para acostumbrarse. Abandonar las gafas demasiado pronto es un error común.
Cómo evitarlo: sigue las indicaciones del óptico y utiliza las gafas de forma continua los primeros días. La adaptación suele completarse en poco tiempo si todo está bien ajustado.
Cómo unas gafas progresivas bien elegidas mejoran tu día a día
Cuando las gafas progresivas están bien seleccionadas y adaptadas, los beneficios son claros:
- Visión nítida a todas las distancias
- Mayor comodidad durante todo el día
- Menos fatiga visual
- Postura más natural al leer o trabajar
- Mejor calidad de vida
Las lentes progresivas personalizadas permiten olvidarte de cambiar de gafas constantemente y disfrutar de una visión fluida y cómoda.
Confía en especialistas en gafas progresivas
Si has tenido una mala experiencia o estás pensando en usar progresivos por primera vez, en Óptica Laza te ayudamos a hacerlo bien desde el principio. Contamos con amplia experiencia en gafas progresivas en Fuengirola, Mijas y Calahonda, y trabajamos con tecnología avanzada para garantizar el mejor resultado.
👉 Pide tu cita en Óptica Laza y deja que nuestros especialistas te asesoren para evitar errores y disfrutar de unas gafas progresivas cómodas y adaptadas a ti.




